
Una Tarde en el Hipódromo del Sur, montando caballos y compartiendo con la familia un rato; pasar la tarde de los sabados montando caballos se siente uno en un ambiente de relajación ya que también es una terapia que ayuda a los niños a estimular sus motricidades sensoriales y a los adultos nos ayuda a entrar en relajación.
El trote del caballo estimula los músculos y articulaciones del jinete, estos movimientos de vaivén se parecen a los que nuestro cuerpo realiza al caminar, la diferencia es que no existe la pasividad del caminar, hay que reaccionar ante los diferentes estímulos que proporciona el movimiento del caballo, hay que adaptarse a los ritmos, a los 110 movimientos por minuto que, según dicen, realiza el caballo, provocando así una reacción además de muscular, sensorial.
El trote del caballo estimula los músculos y articulaciones del jinete, estos movimientos de vaivén se parecen a los que nuestro cuerpo realiza al caminar, la diferencia es que no existe la pasividad del caminar, hay que reaccionar ante los diferentes estímulos que proporciona el movimiento del caballo, hay que adaptarse a los ritmos, a los 110 movimientos por minuto que, según dicen, realiza el caballo, provocando así una reacción además de muscular, sensorial.
Los niños que se someten a la hipoterapia tienen mayores alicientes, ya que esta terapia puede ser tomada como un hobby, una diversión. Los caballos producen efectos físicos beneficiosos en los niños, el calor corporal y su gran tamaño transmiten protección, solidez al abrazarlo y tocarlo. También estimula la concentración y la motivación, colabora en el aumento de la autoestima, así como la capacidad de percibir los estímulos.
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